miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿ENJAMBRE DE COMETAS O ESFERA DE DYSON?

El debate astronómico más interesante del momento es, sin lugar a dudas, la causa del extraño comportamiento de la estrella KIC 8462852, una estrella de la secuencia principal de tipo espectral F3 a casi 1500 años luz de nosotros y ligeramente más grande que el Sol. Fue registrada por el telescopio espacial Kepler en su búsqueda de exoplanetas mediante el método del tránsito (registrando la disminución del brillo de la estrella cuando algo-un planeta-se interpone entre ella y el Kepler). Esta noticia que ha puesto en vilo a astrónomos y ufólogos por igual se ha originado gracias a la ciencia ciudadana, aunque pocas veces aparezca mencionada su participación, ya que los datos de Kepler son analizados por los participantes de la iniciativa Planet Hunters.
La gran anomalía de KIC 8462852 es que la disminución de brillo no es la típica de un exoplaneta (mucho menos que un 1%) sino que la curva de luz indicaba que algo pasa cada cierto tiempo por delante del disco de la estrella reduciendo su brillo en un 20%, sin que esa disminución aparezca a intervalos regulares, como sería si se debieran a un planeta.
La explicación más razonable, la de un disco de escombros orbitando la estrella, sería imposible, ya que los discos protoplanetarios aparecen en estrellas jóvenes, mientras que nuestra estrella ya está madura, en su secuencia principal.
¿Y entonces? Y entonces aparecieron dos versiones contrapuestas y extremas.

1.- El astrónomo Jason Wright sostiene que la luz de las estrella sería bloqueada por un sistema de paneles “solares” que la orbitarían y que aprovecharían su energía para una civilización tecnológicamente avanzada-que habría construido una “esfera de Dyson”. La hipótesis venía avalada por los radiotelescopios del SETI apuntando hacia ella en búsqueda de señales. Señales que los seguidores de Carl Sagan se negarían a analizar si no fueran “matemáticas avanzadas”, si los ET quieren decir “hola” simplemente, serán apropiadamente ignorados.

 Hubo un gran revuelo con la bendita esfera de Dyson, los escépticos a ultranza se negaban a la duda, hasta desconfiaban del SETI, el gran puente entre creyentes y cientificistas.
2.-Hasta que apareció un paper de Tabetha Boyajian et al., que afirma que la disminución se debe a la fragmentación de uno o varios cometas que recorren una trayectoria alterada por el paso de una estrella cercana (que estaría identificada) que los lleva a una órbita muy próxima a KIC 8462852.
El enjambre de cometas era una hipótesis científica y el misterio de KIC 8462852 se dignó así aparecer en muchos medios que lo habían ignorado mientras no hubiera una hipótesis astronómica viable.
Ambas hipótesis tienen sus contras. Una esfera de Dyson (cuyo funcionamiento especulativo puede encontrarse en el artículo correspondiente de Wikipedia) produciría muy probablemente un aumento en la cantidad de radiación infrarroja en el espectro emitido por la estrella, lo que no se ha comprobado en este caso (por el telescopio espacial Spitzer). Los eventos de disminución se registraron sólo en 2011 y 2013 y no son periódicos. Además, la esfera de Dyson es una idea humana, implicaría una civilización extraterrestre que fuera muy similar a la nuestra, al menos en sus enormes necesidades de energía.
La hipótesis cometaria, a mi entender, sería en cierta manera una hipótesis ad-hoc, porque sería el primer caso de un cometa o familia de cometas con una masa tan enorme como para producir un eclipse de la estrella central (los cometas son los “restos” de la formación de un sistema estelar, por lo que su masa es una fracción muy diminuta de la masa del sistema en su conjunto). Pero los datos a su favor son más pesados: la falta de aumento de la emisión en infrarrojo sería una prueba a favor de la hipótesis cometaria. Esta hipótesis tiene la ventaja de poder ser comprobada analizando las emisiones de gas y polvo de los cometas y, sobre todo, analizando futuras disminuciones en el brillo de la estrella: la hipótesis cometaria no predice nuevas disminuciones.
En lo que están de acuerdo ambos “bandos” es que se necesitan nuevas observaciones para apoyar las hipótesis. Es que modernamente no podemos vivir sin hipótesis.


 Esta ilustración de artista muestra una estrella detrás de un cometa fragmentado. Crédito: NASA/JPL-Caltech.

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