martes, 25 de abril de 2017

LA ARMADA HALLEY. PARTE IV. VEGA 2.


El 9 de marzo de 1986 ya habían hecho contacto con el Halley las sondas Vega 1, de la URSS, y Suisei, de Japón. A las 7.20 UT le tocó el turno a la Vega 2. Antes, había lanzado el 15 de junio de 1985 su módulo de descenso en Venus, un globo con instrumentos científicos en la atmósfera y un lander en superficie, igual que su sonda gemela Vega 1. Durante 56 minutos analizó muestras del suelo venusino. El globo atravesó buena parte de la atmósfera venusina, hasta dejar de transmitir el 17 de junio.

Al igual que la Vega 1, la sonda Vega 2 aprovechó el envión gravitacional de Venus luego de lanzar su módulo de aterrizaje para interceptar la órbita del Halley. Ya el 7 de marzo comenzaron las obsevaciones, pero el 9 se produjo el máximo acercamiento a 8.030 kilómetros, los datos cubrieron 3 horas del acercamiento, en los que se tomaron 700 imágenes con mejor resolución que su gemela, ya que tuvo que enfrentarse a menos polvo que la Vega  1. Se continuaron recogiendo datos en los días sucesivos, 10 y 11 de marzo, hasta cumplir con su misión. El contacto con la sonda se mantuvo hasta el 24 de marzo de 1987, pero aún continúa allá afuera, en un órbita heliocéntrica.

domingo, 16 de abril de 2017

LA ARMADA HALLEY. PARTE III. LA SONDA SUISEI.


La sonda japonesa Planet-A fue la última integrante de la Armada Halley en partir, el 18 de Agosto de 1985. Fue construída por la Agencia Espacial Japonesa y lanzada desde la base espacial de Kagoshima. Fue rebautizada como Suisei (“cometa” en japonés). Su instrumental era una cámara en ultravioleta para registrar la coma de hidrógeno 30 días antes y 30 días después de traspasar el plano de la eclíptica. También llevaba instrumental para registrar el viento solar.
Las observaciones de la Suisei comenzaron en noviembre de 1985 y tuvo su máximo acercamiento al Halley el 8 de marzo de 1986 a 151.000 kilómetros del núcleo, mucho más lejos que la Vega 1 y por ende quedó intacto, se registraron sólo 2 impactos de polvo cometario. Fue la segunda sonda en acercarse al Halley, luego de la Vega 1.

Cumplida su misión, el objetivo de la Suisei era el 55P/Tempel-Tuttle para febrero de 1998 y un encuentro cercano con elGiacobini-Zinner en Noviembre de 1998. Antes de poder cumplir con el envión gravitacional de la Tierra que lo llevaría a sus nuevos objetivos en 1992, el 22 de febrero de 1991 se comprobó que ya no tenía propelente.


sábado, 15 de abril de 2017

LA ARMADA HALLEY. PARTE II. EL INSTRUMENTO NORTEAMERICANO DE LAS MISIONES VEGA.

Del maravilloso libro sobre los cometas de Carl Sagan y Ann Druyan transcribimos la historia del instrumento norteamericano en la sonda Vega 1, el Dust Counter and Mass Analyzer (DUCMA):
“El Vega también lleva a bordo un experimento espacial norteamericano, debido totalmente a la iniciativa personal de John Simpson, catedrático de física de la Universidad de Chicago, y un veterano en docenas de misiones espaciales norteamericanas no tripuladas. En una época en que Estados Unidos había dejado caducar el acuerdo de cooperación en ciencia espacial con la URSS, indignado aquel país por la política exterior soviética, Simpson diseñó un analizador original de polvo cometario. Propuso su invento en una reunión de la ESA en los Países Bajos, con la esperanza de que sería incluido en el Giotto, sin embargo, antes de un mes, Roald Agsdeev, director del Instituto para la Investigación Cósmica de la Academia Soviética de Ciencias, informó a Simpson que el instrumento había sido aceptado para la misión Vega. Simpson ni siquiera había propuesto su instrumento para la nave espacial Vega. Después de obtener el permiso de las autoridades norteamericanas, Simpson construyó un aparato en el que empleó una tecnología con al menos una década de antigüedad, pues no quería violar las limitaciones norteamericanas sobre la “transferencia tecnológica”. Cuando llegó el momento de integrar las cargas útiles, los ingenieros soviéticos preguntaron a Simpson por qué su aparato no tenía un microprocesador como tenían todos los suyos. Simpson sonrió”.

“El cometa”. Carl Sagan y Ann Druyan. Editorial Planeta. 1985. Páginas 335/336.

viernes, 14 de abril de 2017

LA ARMADA HALLEY PARTE I. VEGA 1.

El paso del cometa Halley por las cercanías de nuestro planeta en 1985/1986 fue la oportunidad para estudiar por primera vez un cometa desde cerca. Fue además un hito de la colaboración espacial internacional, el más importante hasta la Estación Espacial Internacional (y mucho más útil, a mi entender). Europa, Japón y la Unión Soviética planificaron sus misiones de manera complementaria y con el propósito de compartir los resultados.


La Armada Halley se inició el 15 de diciembre de 1984 con el lanzamiento de la sonda soviética Vega 1 desde el Cosmódromo de Baikonour con un con cohete Proton 8K82K. “Vega” es por “Venus” (VE) y “Halley” (GA), ya que junto con su sonda gemela la Vega 2 eran parte del programa de exploración soviético del planeta Venus con una extensión al cometa más famoso. Vega 1 llegó a Venus el 11 de junio de 1985 y a 39,000 kilómetros de su superficie lanzó un globo destinado a atraversar la atmósfera venusina y aterrizar en la zona de Aphrodite Terra. El módulo de descenso, el mismo de todas las anteriores misiones Venera, tenía un lander y un globo de exploración. Los equipos de científicos del lander (desarrollados en colaboración con Francia) sufrieron las turbulencias extremas de la atmósfera venusina y las terribles condiciones de superficie. Solamente el espectrómeto de masa pudo generar datos utilizables. El globo de exploración pudo desplegarse y pudo atraversar el 30% del diámetro del planeta antes de perder contacto el 13 de junio.

Luego de lanzar el módulo de descenso, la Vega 1 aprovechó el envión gravitacional del planeta para viajar hacia el 1P. Desde el 4 de marzo comenzó a enviar imágenes del cometa que fueron de vital importancia para que posteriormente la sonda Giotto pudiera realizar su sobrevuelo cercano. Las primeras imágenes mostraban un núcleo oscuro, a diferencia del brillante núcleo blanco que se esperaba, y dos zonas brillantes (por jets) del mismo fueron confundidas con un núcleo doble.

El 6 de marzo de 1986 fue la primera integrante de la Armada Haley en contactarlo en un sobrevuelo a 8.,890 kilómetros del núcleo a 79.2 kilómetros por segundo. Una tormenta de polvo cometario (4.000 partículas por segundo) la tuvo a mal traer pero consiguió enviar más de 500 imágenes y otros datos importantes mientras atravesaba la coma del Halley y mantener sus equipos funcionando (¡la vieja y fiable tecnología soviética!). La aproximación cercana duró 3 horas pero los datos e imágenes cubrieron 3 días y permitieron las primeras visiones sobre forma y tamaño del núcleo, estructura y composición gaseosa de la coma y el polvo, interacción con el viento solar, tiempo de rotación del núcleo. El espectrómetro de masa detectó una composición similar a la de las condritas carbonáceas meteoríticas.
Su viaje continuó en el espacio hasta que poco después se quedó sin propelente el 30 de enero de 1987, quedando en una solitaria y eterna órbita heliocéntrica. Se había frustado la idea de redirigirla hacia el asteroide Adonis.

sábado, 8 de abril de 2017

EL HALLEY EN VICUÑA

En enero de este año, un cometario tenaz como nuestro colaborador Juan Manuel Biagi (Juanma) viajó en moto desde Paraná, nuestra ciudad, hasta las costas chilenas del Pacífico. Ni siquiera el cruce de los Andes lo distrajo de su afición cometaria. Por eso, cuando estuvo en la ciudad de Vicuña (Chile) nos envió estas curiosas fotos que prueban que los cometas son los astros de mayor impacto en la cultura cotidiana, y el Halley es el cometa de mayor impacto de la historia. En sus palabras: “Vicuña es un pueblo no muy grande enclavado en medio del Valle de Elqui (el valle debe su nombre al río que lo atraviesa y pasa por un costado de Vicuña) este lugar de una arquitectura muy particular y rodeada de viñedos y las montañas andinas, posee (en homenaje al paso del Cometa Halley en 1986) varios lugares con su nombre, un comedor, un hotel y una casa de turismo, también es cruzada por la Ruta N° 41 denominada "Ruta de las Estrellas". Y el mismo maravilloso cielo que atrajo a tantos telescopios gigantescos habrá atraído a los cazadores del Halley en aquellos días de 1986.

Las fotos de Juanma inauguran un mes de abril dedicado en Cometaria al cometa Halley:







sábado, 25 de marzo de 2017

C/2015 ER61 PANSTARRS DESDE ORO VERDE. NUESTRO PRIMER COMETA DE 2017


C/2015 ER 61 es un objeto extraño, en la frontera entre cometas y asteroides. Con un afelio que lo lleva a los extremos de la Nube de Oort, su órbita sería la más excéntrica conocida para un asteroide, si lo consideramos asteroide. Es muy probable que se trate de un “damocloide”, objetos planetoidales que tienen una órbita típicamente cometaria y que son mayoritariamente cometas cuyo núcleo ha agotado su carga de volátiles y por eso tiene una escasa actividad cometaria, no generando casi coma. Además de cometas inactivos, los “damocloides” también contienen asteroides empujados por los grandes planetas a órbitas excéntricas. El nombre proviene del asteroide 5335 Damocles.
Fue descubierto el 15 de marzo de 2015 por el survey Panstarrs como asteroide y el 30 de enero de 2016 se lo clasificó como cometa. Su acercamiento a Júpiter el 28 de marzo de 2016 alteró su órbita y redujo la distancia de su afelio. El perihelio será el 17 de mayo de 2017, pero su punto más cercano a la Tierra será el próximo 19 de abril (a 1.2 unidades astronómicas) con una magnitud de 8. Aparentemente tiene un diámetro de 20 kilómetros.
Después de lidiar con tantos meses de lluvias y nubes y también con los problemas que siempre genera un nuevo telescopio, pudimos obtener imágenes de este extraño objeto en la madrugada del 5 de marzo. Los observadores fuimos Camilo Satler, Juan Manuel Biagi y Alberto Anunziato. Entre las 5,12 y las 5.27 hora argentina obtuvimos una serie de imágenes, pero salvo Juan Manuel, no estábamos seguros de que esa manchita fuera el cometa. Las imágenes quedaron guardadas un tiempo luego de que las observara y pensara que esa manchita era una estrella débil fuera de foco. Cuando las revisé me percaté de que esa manchita se movía rápidamente. Ahí estaba, en las coordenadas que daba el Minor Planet Center. Está en el costado derecho porque el nuevo telescopio de nuestra asociación (Celestron 11 pulgadas) está teniendo problemas de alineación, lo que dificulta enormemente nuestra búsqueda cometaria.
Este tan extraño objeto se ve pequeño porque como cometa está prácticamente agotado y por eso no presenta la enorme atmósfera cometaria llamada coma que es lo que observamos comúnmente.

Son 15 tomas de 30 segundos a  ISO 1600 de 30 segundos con una cámara Canon Eos Digital Rebel XS y un telescopio Celestron Nextstar de 11 pulgadas.

miércoles, 22 de marzo de 2017

El colapso de un acantilado revela el interior del cometa 67P

Publicado en:

por Amelia Ortiz · Publicada 22 marzo, 2017 .
22/3/2017 de ESA / Nature Astronomy

Imagen 3D del acantilado de Aswan antes y después de su colapso. Inicialmente se observó que el acantilado tenía una fractura de 70 m de longitud y 1 m de ancho, separando un bloque colgante de 12 m. Tras el colapso se observa material brillante, prístino, en la pared del acantilado, con escombros nuevos al pie del mismo. Crédito: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA; F. Scholten & F. Preusker.
Científicos de Rosetta han encontrado la primera conexión firme entre una emisión de polvo y gas y el colapso de un acantilado prominente que, a su vez, ha dejado al descubierto el prístino interior helado del cometa.
Durante la misión de dos años de Rosetta en el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko se han observado frecuentes  explosiones repentinas y de corta duración. Aunque la causa precisa ha sido objeto de mucho debate, las emisiones parecen apuntar al colapso de superficies débiles y erosionadas, con la contribución de material volátil que queda repentinamente al descubierto y se calienta. Ahora los científicos han establecido la primera conexión definitiva entre  una explosión y el derrumbe de la cara de un acantilado, lo que nos ayudará a comprender las fuerzas que controlan estos sucesos.
Las primeras imágenes de cerca del cometa, tonadas en septiembre de 2014, revelaron una fractura de 70m de largo y 1 m de ancho sobre el borde del acantilado llamado Aswan, en la región de Seth del cometa, en su lóbulo grande. Durante el transcurso del año siguiente, mientras el cometa se acercaba al Sol a lo largo de su órbita, el ritmo al que los hielos enterrados se evaporaban y arrastraban polvo al espacio fue creciendo. Emisiones esporádicas y breves de polvo y gas señalaban esta actividad subterránea.
Una de estas explosiones fue captada por la cámara de navegación de Rosetta el 10 de julio de 2015, que podría ser relacionada con una porción de la superficie del cometa que incluye la región de Seth. La siguiente ocasión en que se observó el acantilado de Aswan, cinco días después, se halló un borde brillante y afilado en el lugar donde previamente se había identificado la fractura, junto con muchas rocas de varios metros, de tamaño, al pie del acantilado de 134 m de altura. “La última vez que vimos la fractura intacta fue el 4 de julio y en ausencia de otra explosión que fuera registrada en el periodo de diez días siguiente, ésta es la prueba más sólida que tenemos de que la explosión observada estaba directamente relacionada con el colapso del acantilado”, explica Maurizio Pajola, director del estudio.

Antes y después: cambios únicos observados en el cometa de Rosetta

Publicado en:

por Amelia Ortiz · Publicada 22 marzo, 2017 ·
22/3/2017 de ESA /Science

Ejemplos de los diferentes cambios identificados en imágenes de alta resolución del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko durante más de dos años de monitorizado por la nave espacial Rosetta de la ESA. Las posiciones aproximadas de cada estructura han sido marcadas en las imágenes centrales de contexto. También se indican las fechas de las imágenes de “antes” y “después”. La orientación y resolución entre las parejas de imágenes puede cambiar, por lo que en cada imagen un conjunto de flechas señalan la posición de los cambios. Crédito: imágenes centrales de ESA/Rosetta/NAVCAM, CC BY-SA 3.0 IGO;todas las demás imágenes de ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA.
Fracturas que crecen, acantilados que se derrumban, rocas que ruedan y material que se desplaza enterrando algunas estructuras de la superficie y exhumando otras; estos son algunos de los notables  cambios documentados durante la misión de Rosetta. Un estudio publicado hoy en Science resume los tipos de cambios en la superficie observados durante los dos años que Rosetta ha pasado junto al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.  Se observan diferencias notables antes y después del periodo más activo del cometa (el perihelio) cuando alcanzó el punto de acercamiento máximo al Sol a lo largo de su órbita.
“Monitorizar contiuamente el cometa mientras cruzaba el Sistema Solar interior nos ha proporcionado una mirada sin precedentes a cómo cambian los cometas cuando viajan cerca del Sol, pero también lo rápido que tienen lugar estos cambios”, explica Ramy El-Maarry. Las alteraciones, ya fueran relacionadas con fenómenos transitorios o de más larga duración, están relacionadas con diferentes procesos geológicos: erosión in situ, sublimación de hielo de agua y tensiones mecánicas debidas al giro del cometa.
La erosión in situ se produce por todo el cometa: los materiales consolidados son debilitados, por ejemplo, por los ciclos de calentamiento y enfriamiento diarios o debidos a la sucesión de las estaciones, causando su fragmentación. Esto, combinado con el calentamiento de hielos subterráneos, puede producir la emisión de gas, lo que puede acabar produciendo el colapso repentino de las paredes de acantilados, algo de lo que se han encontrado pruebas en varios lugares del cometa.
Un proceso completamente diferente se piensa que es el responsable de una fractura de 500 m de longitud, descubierta en agosto de 2014, en el cuello del cometa, en la región de Anuket, y que había crecido 30 m más en diciembre de 2014. Esto está relacionado con el ritmo de giro creciente al acercarse al perihelio. Además, en otras imágenes tomadas en junio de 2016 se identificó una fractura nueva de 150-300 m de longitud, paralela a la fractura original. Cerca de las fracturas una roca de 4 m de ancho se movió unos 15 m. No está claro si el crecimiento de la fractura y el movimiento de la roca están relacionados o fueron causados por procesos diferentes.

lunes, 20 de marzo de 2017

UN CONSUELO COMETARIO


Jean Baptiste Gaspard Bochart de Saron era magistrado en el Parlamento de Paris desde 1748 a 1789. Sabía de derecho, pero sobre todo de química, astronomía y matemática. Su fortuna le permitía adquirir piezas de óptica que ponía a disposición de los astrónomos. Fue miembro de la Academia Real de Ciencias de Francia y su presidente entre 1783 y 1788. Los académicos lo recordaban invitándolos a tomar el té en su casa para seguir los debates. Estaba magistralmente dotado para las matemáticas y se dedicó a la titánica tarea de calcular las órbitas de los cometas, colaborando con su amigo y cazador de cometas Charles Messier. La Revolución se ensañó con este hombre justo que cumplió con todas las disposiciones revolucionarias aunque veía como sus amigos iban subiendo al cadalso. Con la dictadura de Robespierre fue encarcelado, ya sabía que nadie se libraba de la nueva diosa revolucionaria, Madame Guillotine. Charles Messier descubrió un cometa el 27 de septiembre de 1793 y a los pocos días el brillo del Sol lo ocultó en su perihelio. De Saron esperaba su segura muerte en la prisión, por lo que Messier se las arregló para hacer pasar los papeles con sus observaciones escondidas para que su amigo calculara la órbita. Consolado de sus penas con el cálculo matemático, De Saron consiguió calcular la órbita del nuevo cometa en menos de tres meses. El 29 de diciembre de 1793 Messier volvió a observar su cometa emergiendo de la luz solar, gracias a los cálculos de su amigo en desgracia. Pocos meses después, el 20 de abril de 1794 De Saron era guillotinado. Pocos recuerdan los científicos que fueron víctimas de la Revolución Francesa. 

lunes, 13 de marzo de 2017

EL COMETA HALLEY SOBRE NÜREMBERG EN 1682


La aparición del cometa Halley en 1682 fue determinante, ya que inspiró el cálculo de su órbita por Edmund Halley a partir de la convicción de que se trataba del mismo cometa observado en 1607 y 1531. Debe de haber sido una aparición portentosa, a juzgar por esta imagen excepcional, que lo muestra sobre la ciudad de Nüremberg en Alemania. Se trata de una rara mezcla entre sketch observacional (reproduce dirección y tamaño de coma y cola), astrometría (se indican los nombres de las estrellas) y obra de arte (se reproducen detalles de los suburbios de la ciudad). 

jueves, 9 de marzo de 2017

DESTINO 6P/D’ARREST


La primera misión de la NASA a un cometa pudo ser en 1976, si hubieran escuchado a Tim Kreiter del Lewis Research Center de Cleveland. La propuesta para lo que hubiera sido la primera misión cometaria de la historia se realizó en 1965 y tenía una misión gemela, que hubiera sido la primera misión a un asteroide. La idea era utilizar tecnología existente en cuanto a la sonda, que sería lanzada con cohetes Atlas. El objetivo de la misión era el 6P/d’Arrest, en base a un estudio que indicaba que una misión en 1976 a ese cometa sería la mejor oportunidad, al menos hasta 1986, para el estudio cometario.
 El 6P/d’Arrest es un cometa débil y gastado que tiene una órbita cuyo afelio es muy cercano a la órbita de Júpiter y su perihelio muy cercano a la órbita terrestre. Esta última circunstancia hacía que el perihelio de 1976, a menos de 0.16 Unidades Astronómicas. La proximidad a la Tierra del encuentro de la sonda con el 6P facilitarían las comunicaciones y permitirían que los observatorios terrestres monitorearan el cometa durante el sobrevuelo. Las observaciones serían muy necesarias por los probables cambios orbitales que provocaría la cercanía de Júpiter. Con los telescopios disponibles en 1965, sería posible monitorearlo a partir de la magnitud 20, 7 u 8 meses antes del sobrevuelo de 1976.
Con un cohete de tipo Atlas (como los SLV-3A/Agena, SLV-3C/Kick y SLV-3C/Centaur) era posible enviar una sonda del tipo Mariner aunque sustancialmente más grande (hasta 5 veces si se usaba el Centaur) que el Mariner II que sobrevoló Venus en 1962 o el Mariner IV, que sobrevoló Marte en 1965.
La fecha clave estaba dentro de la ventana del 22 de marzo al 21 de abril de 1976. El viaje duraría entre  115 y 145 días, la velocidad del sobrevuelo sería de 12.8 kilometros por segundo y por ende el sobrevuelo no duraría mucho (solo 4 horas dentro de la distancia de menos de 100,000 kilómetros del objetivo), lo que implicaba que los objetivos científicos tendrían que ser limitados.
La misión gemela era al Asteroide 433 Eros (un asteroide cercano a la Tierra) y se lanzaría entre el 9 de agosto y el 8 de septiembre de 1974.
La misión cometaria no pasó de ser un proyecto interesante y la NASA solamente pudo lanzar una misión cometaria en 1999, la sonda Stardust, que logro capturar particulas de la cola del Wild 2 en 2003. La reprogramación del International Comet Explorer para pasar por la cola del 21P/Giacobini-Zinner el 11 Septiembre de 1985 no fue una misión cometaria original sino una reutilización de un satélite ya lanzado, con lo que la NASA  (en palabras de Sagan) lavó la culpa de no haber participado de la Armada Halley para 1986, y de paso birlarle el récord de la primera sonda en contacto con un cometa.

La fuente de esta nota es https://www.wired.com/2013/04/the-long-wait-for-comets-asteroids-1966/ , y me fue proporcionada por Juan Manuel Biagi, nuestro experto en astronáutica. Aunque él no quiera figurar, le hago este agradecimiento igual. 

sábado, 4 de marzo de 2017

LAS ALFA CENTÁURIDAS

Pasó febrero y pasó la esperanza de poder observar sistemáticamente las Alfa Centáuridas, una lluvia de meteoros austral. Las lluvias australes necesitan observaciones para saber más sobre ellas. Y como propósito de año nuevo, siempre nos proponemos observar los meteoros australes hasta que el frío lo impida. Pero nuestro clima está mutando a tropical y febrero de este año, al igual que el del año pasado, parece ser el mes del calor húmedo y de las nubes. Sólo pudimos observar una noche (3-2-17).
Las Alfa Centáuridas comienzan el 28 de enero y se extienden hasta el 21 de febrero. La mejor descripción es la que se encuentra en el sitio web de la Sección Materia Interplanetaria de la LIADA https://sites.google.com/site/webliada/seccion-materia-interplanetaria-meteoros-y-bolidos ) :
“El máximo alcanza cerca al día 8 de febrero, con unos 7 meteoros / hora. El radiante se encuentra a pocos grados de la estrella Beta de la Cruz del Sur. Sus meteoros son rápidos dado que su velocidad geocéntrica es de 56 km/s. Las Alfa Centáuridas (ACE) pueden presentar bólidos (meteoros de magnitud –4 tan brillantes como el planeta Venus). En los años 1974 y 1980 se observaron estallidos de actividad de tan sólo unas horas de duración arrojando entre 20 y 30 meteoros / hora. Como no hay manera de pronosticar cuando sucederá otro evento similar, debemos permanecer alertas. Debido a su brillo, aún un retorno normal de las alfa Centáuridas es interesante, ya que un tercio de los meteoros de la lluvia presentan estelas persistentes”.
De esta lluvia ni siquiera conocemos el cometa o asteroide que la origina. Fue descubierta por el australiano M. Buhagiar, quien identificó dos radiantes en la constelación de Centauro que luego sería bautizados como Alfa Centáuridas y Beta Centáuridas en 1969. La primera observación sistemática la realizaron miembros de la Western Australia Meteor Section (WAMS) entre el 2 y el 19 de febrero de 1979.
Esos estallidos esporádicos son un atractivo extra para la observación. Distintos miembros de la Asociación Entrerriana de Astronomía refieren oralmente un estallido de meteoros probablemente relacionado con esta lluvia. Y miembros de la AEA, aquí me incluyo, observamos lo que también podría haber sido un estallido el 1º de febrero de 2014. Lamentablemente no teníamos planillas para la observación y el cielo estaba encapotado en un más del 50%. La crónica de esa noche, que empezó como observación cometaria y terminó con la observación de esos extraños rayos inversos llamado “sprites”, la encuentran aquí:
El Calendario 2017 de la IMO (International Meteor Organization) recomienda la observación de esta lluvia austral por lo fragmentario de las observaciones y trae un dato interesante: “Se reportó actividad significativa el 14 de febrero de n 2015 (observación desde avión). No hubo confirmación del estallido previsto para el 8 de febrero de 2015”.
En nuestros archivos hay varias horas de observación correspondientes a los años 2014 y 2016. Dan valores que deben ser superiores a los 7 por hora del máximo, por la altura del radiante y la fecha de observación.
Aquí la planilla de observación y el reporte en formato LIADA:
Lluvia observada: ACE
Hoja Nº  1

Observador: Alberto Daniel Anunziato
Fecha: 03-02-2017

e-mail:albertoanunziatoahoo.com.ar

Lugar de observación: Paraná, Entre Ríos, Argentina

Latitud:31º 43’ 59’’S
Longitud:   60º 31’ 48’’ O
Altura: 77 mts.


Región observada: AR=   302º DEC=  -88º
Nubosidad: Inicio: 8/8 Final: 8/8
Obstáculos: 

Tiempo de registro por meteoro            Anotación:      10 segundos    Dibujo: 10 segundos

Periodos de Observación (T.U.)
Inicio: 04:53
Final: 05:53

Inicio:
Final:

Inicio:
Final:
(Notas al final)

T.U.

Magnitud

Velocidad

MALE

Radiante

Comentarios

1

04:57

2.5

R

4,56

ACE

 

2

05:13

1

M

4,56

ACE

 






viernes, 24 de febrero de 2017

EL MILLONARIO QUE AMABA LOS COMETAS

Esta es la historia de la persona que abrió los observatorios al público, y que gastó buena parte de su fortuna apoyando a la astronomía.  Ya nos hemos referido al premio de 200 dólares para todo aquel que descubriera un cometa y que permitió a E. E. Barnard comprar su casa (http://cometasentrerios.blogspot.com.ar/2017/02/una-casa-hecha-de-cometas-la-comet.html


Hulbert Harrington Warner fue un vendedor que hizo fortuna vendiendo cajas fuertes a prueba de ladrones e incendios. Cuando enfermó de una extraña enfermedad renal, una medicina preparada por un médico de su ciudad, Rochester (en el Estado de Nueva York) salvó su vida. Entonces decidió comprar la patente y empezó a fabricar y vender distintos medicamentos con el nombre de “Safe Cure” (“safe” es caja fuerte y también “seguro”).


Su fortuna se multiplicó.  Decidido a ayudar a su comunidad, conoció un astrónomo local que había ganado una medalla de oro de la Academia de Ciencias de Viena por sus descubrimientos de cometas, Lewis Swift (cuyo nombre el aficionado cometario unirá al de tantos cometas).


La historia de Swift era, como la de Warner, la del esfuerzo permanente recompensado. Un accidente a los 13 años lo había dejado cojo e impedido de realizar los trabajos agrícolas para los que parecía destinado. Se dedicó a la venta de herramientas pero nunca abandonó los estudios de astronomía que había iniciado de joven. Fascinado con Swift, Warner decidió financiar la construcción de un observatorio en Rochester a condición de que la ciudad proveyera un telescopio refractor de 16 pulgadas. El observatorio incluía biblioteca, espacio para otros instrumentos astronómicos y la casa de Swift y su familia. La construcción duró 9 años y le costó a Warner 100.000 dólares de 1882.



Cuando se inauguró en dicho año era el cuarto observatorio más grande de Estados Unidos. Desde allí Swift pudo dedicarse a la observación de cometas y nebulosas.



Warner relacionó astronomía con sus negocios (y quién pudo culparlo con lo que había gastado) y la silueta del Observatorio se convirtió en un ícono de sus marcas comerciales. Además, en la sede central de sus farmacias la gente podía adquirir a 25 centavos una entrada para visitarlo, con lo que fue el primer observatorio abierto al público.
Pero en el siglo XIX en Estados Unidos las fortunas desaparecían tan rápido como empezaban. En una gran crisis en 1893, Warner fue a la bancarrota. Se mudó a Nueva York y luego a otras ciudades, tratando de recuperar su fortuna perdida. Sin el dinero de Warner, Swift se llevó el telescopio en 1894 a California, en donde lo esperaba otro mecenas, Thaddeus S. C. Lowe, en las montañas Echo. Fue director por siete años del Observatorio de Mount Lowe. El motivo que adujo fue que las condiciones para la observación en Rochester, lluviosa y con sus cielos contaminados por la vecina Nueva York, no eran las mejores.
El Observatorio quedó abandonado desde 1894 hasta 1901, cuando una clinica de salud mental se instaló hasta 1909. Desde entonces se fue deteriorando en 1939 fue demolido.
Una historia hermosa con un final triste.




martes, 21 de febrero de 2017

LOS COMETAS EN LA OBRA DE LOVECRAFT



H.P. Lovecraft amaba las estrellas, a su manera. Cada uno de nosotros las ama a su manera. La serena contemplación de su magnificencia que nos recuerda nuestra pequeñez y nos incita a saber más sobre ellas es una sensación que poseemos pero no es nuestra, viene de “Cosmos” y de otros grandes hitos de la divulgación. Cada uno ama a las estrellas a su manera, debemos descubrirla. En una entrada reciente comentamos el constante interés de Lovecraft por la astronomía. El inicio de “Polaris”, un relato que mas bien parece un poema en prosa, es una muestra:
“El resplandor de la Estrella Polar penetra por la ventana norte de mi cámara. Allí brilla durante todas las horas espantosas de negrura. Y durante el otoño, cuando los vientos del norte gimen y maldicen, y los árboles del pantano, con las hojas rojizas, susurran cosas en las primeras horas de la madrugada bajo la luna menguante y cornuda, me siento junto a la ventana y contemplo esa estrella. En lo alto tiembla reluciente Casiopea, hora tras hora, mientras la Osa Mayor se eleva pesadamente por detrás de esos árboles empapados de vapor que el viento de la noche balancea. Antes de romper el día, Arcturus parpadea rojizo por encima del cementerio de la loma, y la Cabellera de Berenice resplandece espectral allá, en el oriente misterioso; pero la Estrella Polar sigue mirando con recelo, fija en el mismo punto de la negra bóveda, parpadeando espantosamente como un ojo insensato y vigilante que pugna por transmitir algún extraño mensaje, aunque no recuerda nada, salvo que un día tuvo un mensaje que transmitir. Sin embargo, cuando el cielo se nubla, consigo conciliar el sueño”
Las estrellas pueden dar miedo, claro que sí. También lo pueden hacer los cometas. Son pocas las menciones cometarias en la literatura lovecraftiana. Todas tienen en común la imagen cometaria como alegoría de la enloquecedora soledad del espacio que recorren en sus órbitas. En “El llamado de Cthulhu”, el protagonista, en el paroxismo de la lucha, en el mar, con la entidad que da nombre al relato tiene pesadillas cometarias:
“Así es como acabó todo. Tras aquel día Johansen no hizo más que obsesionarse con el ídolo y ocuparse de su sustento y el de aquel maníaco de risa enloquecida que tenía a su lado. No trató de navegar tras aquella audaz hazaña, pues semejante reacción le había quitado una parte de su alma y ánimo. Después llegó la tormenta del 2 de Abril, y con ella los turbios nubarrones en que se sumió su consciencia. Sintió un remolino espectral a través de líquidos abismos de infinidad, de vertiginosos recorridos por universos giratorios sobre la cola de un cometa, y de histéricos saltos desde el fondo de los abismos a la luna, y de la luna a los fondos de los abismos, todo ello animado por un histriónico coro de retorcidos y jocosos dioses ancianos y de los burlones diablillos de color verde y con alas de murciélago surgidos del Tártaro”

En “La búsqueda de la onírica Kadath”, el protagonista Randolph Carter ingresa en una realidad alternativa en sus viajes oníricos. Aquí un barco volador lo lleva a la Luna y el protagonista se estremece cuando se zambulle en el negro espacio:

Carter sintió un acceso de terror indescriptible al notar que la tierra huía bajo la quilla, y que el navío surcaba silencioso como un cometa los espacios planetarios
Luego, en el curso lento y sinuoso de la eternidad, el cielo supremo del cosmos llegó al término de una de sus consunciones y todas las cosas volvieron a ser nuevamente como habían sido innumerables kalpas antes. La materia y la luz nacieron una vez más, tal como habían sido antes en el espacio; y los cometas, los soles y los mundos se lanzaron inflamados a la vida, pero nada sobrevivió para atestiguar que habían existido y habían desaparecido después, que habían existido y dejado de existir una y otra vez, desde siempre, sin un primer principio ni un último fin”.

En otra de las aventuras de Randolph Carter (supuesto alter ego del autor), “A través de las puertas de la llave plateada”, el protagonista experimenta la esquizofrenia que nos acecha un poco a todos, pero a la manera radical, terrible y barroca de don Lovecraft. Uno de los posibles “Carter” en otra dimensión es “una mente vegetal del futuro, habitante de un cometa radiactivo de órbita inconcebible”:

“Una ligera modificación del ángulo podría convertir al sabio de hoy en niño de ayer; a Randolph Carter en Edmund Carter, el brujo que huyó de Salem a las montañas de Arkham en mil seiscientos noventa y dos, o en Pickman Carter, que empleó extraños procedimientos para rechazar a las hordas mongolas de Australia; al Carter humano en una de aquellas entidades primordiales que habitaron en la arcaica Hyperborea y
adoraron al negro y pastoso Tsathoggua, después de huir de Kythamil, el planeta doble que un día giró en torno a Arcturus; al Carter terrestre en un antepasado remotísimo y rudimentario, morador del propio Kythamil, o incluso en las criaturas aún más remotas de las transgalácticas Stronti, o en una conciencia etérea y tetradimensional de un continuo espaciotemporal aún más antiguo, o en una mente vegetal del futuro, habitante de un cometa radiactivo de órbita inconcebible. Y así sucesivamente en infinitos ciclos cósmicos”.


¿Qué tal? Amamos a Lovecraft!!!

viernes, 17 de febrero de 2017

UNA DESCRIPCIÓN DEL GRAN COMETA DE 1882


 

Imagen tomada de:  www.catchersofthelight.com 
Los lectores del blog se habrán dado cuenta de la fascinación que ejerce esta imagen, por el reiterado uso que hemos hecho de ella. La excusa esta vez es compartir la descripción que hizo de este cometa el Director del Cape Observatory en Sudáfrica, David Gill (tomada de “The art of comet hunting, Part II, de David. H. Levy):
“No había una sola nube en el cielo, de un color amarillento que se mezclaba con el azul oscuro de las montañas distantes, y sobre las montañas una masa de esplendor dorado y forma poco definida se alzaba con una belleza que no puedo describir. El Sol salió unos pocos minutos después, pero grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta de que el cometa no parecía disminuir su brillo sino que se volvía más blanco y de forma más definida a medida que se elevaba sobre las nieblas del horizonte”.

¡Un cometa que se veía más claramente de día! No es de extrañar que se haya podido captar su reflejo en el agua. A David Gill le debemos esta fotografía del mismo cometa, igualmente impresionante:


lunes, 13 de febrero de 2017

FRAGMENTACIÓN DEL 73P/Schwassmann-Wachmann

En las espectaculares imágenes que vemos (a las que accedí desde la web de la Sección Cometas de la LIADA) se puede ver la fragmentación de uno de los cometas más propensos a la fragmentación, el 73P/Schwassmann-Wachmann. Así se descubrió la fragmentación:

Y luego el fragmento más chico se transforma en mucho más brillante que el cuerpo principal del 73P.
El descubrimiento de esta fragmentación se la debemos al astrónomo de la British Astronomical Association Thierry Noel.
El 73P es difícil de observar desde el hemisferio sur (muy bajo al amanecer), esperemos que las nubes y las lluvias se vayan para el fin de semana.

PASÓ EL 45P/HONDA–MRKOS–PAJDUSAKOVA

El viernes 10 de febrero pasó el 45P, uno de los cometas más esperados de 2017, a poco más de 12 millones de kilómetros de nuestro planeta (más de 30 veces la distancia Tierra-Luna). No fue un acercamiento tan extremo, pues así se lo fotografió uno de los telescopios Slooh, situados en el Observatorio del Teide, en la isla de Tenerife.

De todas maneras es espectacular que un cometa cuyo diámetro mida apenas entre 0,5 y 1,6 kilómetros y que tiene una órbita que lo obliga a pasar por el Sol cada poco más de 5 años (con el consiguiente desgaste), todavía pueda generar fotografías como las que fueron Astronomical Picture of the Day (APOD) los días 2 de enero y 12 de febrero:
Image Credit & Copyright: Fritz Helmut Hemmerich 
 



lunes, 6 de febrero de 2017

UNA “CASA HECHA DE COMETAS”. LA COMET HOUSE DE E. E. BARNARD


La historia de la astronomía cometaria es la más apasionante de las narraciones sobre la ciencia como aventura. El descubrimiento de cometas fue hasta hace un par de décadas la aventura de astrónomos amateur  en pugna por demostrar su paciencia y sus habilidades observacionales. Hoy quedan pocos grandes descubridores y sólo ellos pueden competir con los grandes telescopios que descubren cometas como efecto colateral de otras investigaciones, mayormente sobre asteroides peligrosos.
Pero  en el siglo XIX la aventura de descubrir cometas era el máximo desafío de los astrónomos, obsesionados con el sistema solar porque aún no se había determinado que muchas de esa molestas “nébulas” que no había que confundir con los cometas, eran galaxias.
Para uno de estos aventureros el descubrimiento de cometas le dio la posibilidad de comprar y construir su casa, y fue el inicio de una carrera astronómica que lo sitúa entre los astrónomos más importantes de la historia. Se trata de Edward Emerson Barnard. Su historia es increíble.

Su infancia estuvo marcada por la pobreza más absoluta. Para olvidarla, y la muerte de sus padres, solía mirar los cielos nocturnos con especial detenimiento. A los 9 años comenzó a trabajar de asistente de un fotógrafo y luego consiguió un libro de astronomía y a partir de ese momento comenzó una ascendente carrear que lo llevaría a los observatorios de Lick y Yerkes y a enseñar astronomía en la Universidad de Chicago. Su impresionante lista de logros astronómicos puede consultarse en la web, pero lo que ahora nos interesa es el descubrimiento en 1881 (y con su telescopio personal de 130 mm.) del C/1881 S, su primer cometa. Meses antes, un multimillonario filántropo, Hulbert. Harrington Warner, había instituido el “Warner Prize”: 200 dólares a quien descubriera un cometa. El primer cometa de Barnard le reportó el dinero para comprar el terreno, pero la pobreza seguía apretando, así que el segundo cometa lo sacó de apuros. Finalmente fueron varios los cometas por los que embolsó del excéntrico Warner (cuya historia astronómica merece otra entrada por sí misma) el premio en dinero (hay fuentes que dicen 5, otras 8). La casa que vemos abajo, en la Belmont Avenue de Nashville, fue “hecha de cometas” según el propio Barnard y era conocida como la “Comet House. Son 19 los cometas que descubrió Barnard hasta su muerte en 1923 a los 65 años, uno de ellos fue el primer cometa descubierto fotográficamente.



jueves, 2 de febrero de 2017

LA VUELTA DEL COMETA HALLEY


El cometa Halley en Londres (1759) por Samuel Scott
"La predicción de Halley causó sensación, pero estas cosas no duran eternamente. Al fin y al cabo, lo único que cabía hacer era esperar más de medio siglo para comprobar si, en efecto, el cometa volvía. Muy pocos de los astrónomos del momento podían esperar vivir tanto, por lo que eran conscientes de que nunca sabrían si la predicción era verdadera o falsa. Y, como es lógico, se pusieron a hacer otras cosas.
Pero al fin llegó 1758, y pasaron los meses, uno tras otro, sin que ningún cometa apareciese en el cielo.
Tampoco es que se esperase que el cometa volviera necesariamente en el momento predicho. A fin de cuentas, entre la respectiva circunvalación del Sol de los cometas de 1531 y 1607 habían transcurrido 76 años y un mes, mientras que entre la de los cometas de 1607 y 1682 el intervalo había sido de 74 años y 11 meses. Es decir, una diferencia de un año y dos meses. La cita no tenía por qué ser inexorablemente en 1758. Podía ser en 1759 e incluso en 1760.
Pero ¿por qué tenía que haber tal irregularidad?
Si el cometa y el Sol eran los únicos cuerpos involucrados, el cometa tenía que volver con la puntualidad de un reloj. Pero lo que ocurría era que el cometa y el Sol no eran los únicos cuerpos involucrados. Mientras el cometa se desplazaba a lo largo de su órbita, podía pasar muy cerca de los dos planetas gigantes, Júpiter y Saturno, que podían exigir a su vez su derecho de peaje gravitacional al cometa, acelerándolo o retardándolo.
Halley había calculado una órbita para el cometa, pero había espacio para mejorar tales cálculos. Mientras se acercaba la fecha prevista para el regreso, dos astrónomos franceses, Alexis Claude Clairault (1713-1765) y Joseph Jeróme Lalande (1732-1807), revisaron las cifras de Halley y trazaron la órbita cometaria con mayor exactitud. Tuvieron en cuenta la fuerza de gravedad de Júpiter y Saturno en el momento en que el cometa tenía que rebasarlos. Así averiguaron que el cometa tenía que retrasarse un poco y que no alcanzaría su punto más próximo al Sol «‹perihelio», palabra de origen griego que significa «alrededor del Sol») hasta el 13 de abril de 1759. Como es lógico podría detectarse, mientras se acercaba, meses antes del perihelio.
Pese a todo, los astrónomos profesionales no contaban con un estímulo suficiente para organizar una investigación en toda regla en lo que afectaba a aquel cometa que volvía.
La astronomía es una ciencia que, incluso hoy, cuenta con devotos aficionados capaces de llevar a cabo trabajos importantes y útiles. Uno de éstos, y en activo en 1758, era un acomodado terrateniente alemán llamado Johann Georg Palitzsch (1723-1788). Conocía la obra de Halley y estaba convencido de que el cometa volvería.
En noviembre de 1758 preparó el telescopio y se puso a observar la zona celeste en que el cometa, en caso de que volviese, tenía que aparecer. Esperó con paciencia y el 25 de diciembre de 1758 tuvo lo que sin duda fue la mejor Navidad de su vida, ya que fue aquel día cuando se convirtió en la primera persona que detectó al cometa que regresaba.
El informe de Palitzsch reanimó a los profesionales. El primer avistamiento profesional lo hizo el 21 de enero de 1759 un astrónomo francés, Charles Messier (1730-1817), que durante semanas sufrió sin embargo los inconvenientes de una racha de tormentas que dificultó la buena visión.
A partir de entonces el resplandor del cometa fue aumentando gradualmente, cruzó el cielo según la órbita que le correspondía y fue visible (salvo cuando estuvo muy cerca del Sol) hasta fines de mayo. Llegó a su perihelio el 13 de marzo, un mes antes de lo predicho por Clairault y Lalande.
¿Por qué esta diferencia? Bueno, en primer lugar Clairault y Lalande ignoraban la existencia de los planetas lejanos, Urano y Neptuno, y por lo tanto no habían podido tener en cuenta su fuerza de gravedad. Tampoco eran muy exactas las cifras que tenían respecto de la masa de Júpiter y Saturno. Pero si consideramos la enorme información que les faltaba hay que convenir en que trabajaron de manera irreprochable"
De:

Asimov, Isaac: “El cometa Halley”.