lunes, 21 de mayo de 2018

C/2016 M1 PANSTARRS DESDE ORO VERDE



El C/2016 M1 Panstarrs  es el cometa más brillante de los cielos australes. Pero aún así, alcanza apenas magnitud 10 aproximadamente. En la madrugada del domingo 13 de mayo pudimos observarlo fugazmente, entre Sagitario y Águila. Es apenas una imagen con 30 segundos de exposición y en circunstancias realmente aventureras. En reparación nuestro Celestron de 11 pulgadas, estamos operando con nuestro viejo Meade LX 200 de 10 pulgadas y una cámara Canon Eos Digital Rebel XS. A eso se suma un cortocircuito en el motor de la cúpula del observatorio, lo que nos fuerza a sacar el Meade a la intemperie, justo cuando empieza la oleada invernal. Con un rápido alineamiento alt-azimutal logramos sacar unas pocas imágenes antes de que el rocío interrumpiera la observación al aire libre de la madrugada. Pero el viejo Meade, a mi entender, es más confiable que el Nuevo Celestron. Y ahí apareció nuestro amigo C/2016 M1 en la madrugada del domingo, gracias a la habilidad de Walter Elias en encontrarlo (y su tosudez en defender el hallazgo frente a algunos escépticos que no queríamos creer que luego de más de 1 año estábamos observando un cometa).





viernes, 11 de mayo de 2018

UNA METÁFORA DE MAETERLINCK



Maurice Maeterlinck es uno de los escritores olvidados que los que posamos de inactuales amamos leer. A contramano de los actuales divulgadores de la ciencia, que execran toda relación de las ciencias con la filosofía y la literatura (el último que se permitió ese lujo, claro que con mucha moderación, fue Carl Sagan)., don Maeterlinck publicó increíbles obras de divulgación sobre temas tan áridos como las flores o las termitas llenas de poesía y misterio. Y no le esquivaba el bulto a las cuestiones paranormales ni a los misterios de la historia. Quise compartir una metáfora en la que el objeto de nuestra pasión, los cometas, aparecen como un objeto de fuerte simbolismo opresivo que inesperadamente sirve de comparación con una de sus grandes pasiones, los insectos. El texto pertenece a uno de los ensayos contenidos en “El sendero de montaña”:
“J. H. Fabre es autor de una decena de volúmenes compactos, en los cuales, bajo el título de Recuerdos Entomológicos, ha consignado los resultados de cincuenta años de observaciones, estudios y experiencias sobre los insectos que más conocidos y familiares nos parecen: diversas especies de avispas y abejas silvestres, algunos mosquitos, moscas, escarabajos y orugas; en una palabra, todas esas pequeñas vidas vagas, inconscientes, rudimentarias y casi anónimas que nos rodean por todas partes y a las cuales dirigimos una mirada distraída, que ya piensa en otra cosa, cuando abrimos nuestra ventana para recoger las primeras horas de la primavera, o cuando, en los jardines y en las praderas, vamos a bañarnos en los días azules del estío. Cogemos al azar uno de esos copiosos volúmenes y, naturalmente, esperamos encontrar en él, desde luego, las muy sabias y bastante áridas nomenclaturas, las muy meticulosas y extrañas especificaciones de esas vastas y polvorientas necrópolis que forman, casi exclusivamente, todos los tratados de entomología hasta aquí recorridos. Abrimos pues la obra, sin ardor y sin exigencia; e inmediatamente, de entre las hojas, se eleva y desarrolla, sin vacilación, sin interrupción y casi sin flexión, hasta el fin de las cuatro mil páginas, la mágica trágica más extraordinaria que a la imaginación humana le sea posible, no diré crear o concebir, sino admitir y aclimatar en ella. En efecto, no se trata aquí de imaginación humana. El insecto no pertenecía a nuestro mundo. Los demás animales, y hasta las plantas, a pesar de su vida muda y de los grandes secretos que mantienen, no nos parecen totalmente extraños. A pesar de todo, sentimos en ellos cierta fraternidad terrestre. Sorprenden, maravillan a menudo; pero no trastornan totalmente nuestro pensamiento. El insecto ofrece algo que no parece pertenecer a las costumbres, a la moral y a la psicología de nuestro globo. Diríase que viene de otro planeta, más monstruoso, más enérgico, más insensato, más atroz, más infernal que el nuestro. Parece haber nacido en algún cometa salido de su órbita y muerto loco en el espacio. Por más que se apodere de la vida con una autoridad y una fecundidad que nada iguala en este mundo, no podemos acostumbrarnos a la idea de que exista un pensamiento de esa naturaleza del cual pretendemos ser los hijos privilegiados y probablemente el ideal a que tienden todos los esfuerzos de la tierra. El infinitamente pequeño ¿qué es, en el fondo? Un insecto que nuestros ojos no ven. Hay, sin duda, en ese asombro y en esa incomprensión, no sé qué instintiva y profunda inquietud que nos inspiran esas existencias incomparablemente mejor armadas, mejor provistas de lo necesario que las nuestras, esas especies de condensaciones de energía y de actividad en que presentimos nuestros más misteriosos adversarios”.

jueves, 3 de mayo de 2018

UN PAISAJE SUBLIME



Seguimos con las imágenes hechas video de la superficie del 67P Churyumov-Gerasimenko. Las repercusiones en las webs astronómicas han sido increíbles, y no es para menos, es un paisaje bellísimo. Ahora, ¿a ustedes no les parece también bastante inquietante? Parece el escenario ideal para una buena película de terror, una de la serie de Roger Corman sobre cuentos de Edgard Allan Poe. Por supuesto, no es la categoría de belleza que se suele postular de las imágenes astronómicas: “serenidad” “inmensidad”  o “cuan pequeño es el ser humano en el universo”. Es una imagen de belleza sublime, en el sentido de Burke o Kant: una belleza a la que le tememos un poco, una belleza estremecedora. La imagen más icónica de la belleza sublime es el famoso cuadro de Caspar Friedrich del paseante contemplando el precipicio desde la cima de una montaña. 


La fascinación por los paisajes en los que el hombre se ve abrumado por la potencia de la naturaleza es cultural y occidente. Griegos y romanos jamás hubieran subido una montaña por placer, ni se fascinaban ante el desierto o los paisajes invernales, como este cuadro de Friedrich, quizás el pintor que hubiera ideado un paisaje cometario:




O la niebla, que finalmente invade todo, como en este cuadro de Turner:



domingo, 29 de abril de 2018

UN DÍA EN UN COMETA. DESDE LA SUPERFICIE DEL 67P CHURYUMOV-GERASIMENKO


Gracias a un usuario de Twitter (Landru79) tenemos las imágenes cometarias más asombrosas que hayamos presenciado. Se trata de un Gif realizado uniendo imágenes suministradas por la agencia espacial europea ESA de la superficie del 67P del día 1 de junio de 2016. Sorprendentemente, las imágenes pertenecen a la cámara OSIRIS de la sonda Rosetta y no al Lander Philae. Digo sorprendentemente porque parecen haber sido tomadas a ras del piso, cuando han sido tomadas en una órbita muy cercana a la superficie. Parece una tormenta en la Antártida, ¿no? Se puede observar un gigantesco farallón (que pensé que había sido el lugar donde Philae quedó atrapada, pero no lo es) y piedras sueltas de todo tamaño en la superficie. Hay un caos de partículas blancas pero si distinguimos las que vueltan verticalmente de las que lo hacen horizontalmente, distinguiremos las motas de polvo fruto de la sublimación del 67P al acercarse al Sol de las estrellas que van pasando verticalmente por el cielo del cometa durante el día que abarca las imágenes comprimidas en menos de dos segundos. Desde la ESA nos dicen que las estrellas que se ven pasar hacia abajo pertenecen a la constelación Canis Major y a los cúmulos globulares NGC 2362 y NGC 2354. A encontrarlos!

jueves, 26 de abril de 2018

UNA BROMA COMETARIA A BARNARD


Edward Barnard fue uno de los grandes descubridores cometarios de todos los tiempos. Los lectores del blog conocerán la historia de cómo compró su casa con lo obtenido de varios premios por descubrir cometas. Astrónomo autodidacta, se labró una carrera en la astronomía profesional y en 1891 era miembro del Lick Observatory y una figura suficientemente reconocida como para ser una víctima propicia para la broma. En el San Francisco Examiner del 8 de marzo de 1891 apareció el anuncio de una invención maravillosa de Barnard: un detector automático de cometas. Supuestamente era una carta del propio Barnard en el que anunciaba su invención el “comet-seeker” o buscador de cometas. Barnard supuestamente narraba una típica sesión de observación en la que personalmente se dedicaba a los objetos de espacio profundos mientras un prisma montado sobre otro telescopio descomponía la luz que incidía en el diafragma. Cuando el telescopio barría un cometa por el movimiento de la cúpula celeste, la luz del cometa se descomponía y las bandas de los “hidrocarbonos” (desconozco si este dato es correcto) en el prisma iniciaban una corriente eléctrica que hacía sonar una alarma en el dormitorio de Barnard. El pseudo Barnard decía haber testeado su invención con un cometa ya descubierto, por el Profesor Zona en Palermo, Italia el 15 de noviembre de 1890.
Barnard, furioso, escribió una carta al periódico para que publicara su “derecho a réplica”, pero se encontró con que el bromista autor del artículo que citaba la supuesta carta de Barnard había pedido que no se hiciera caso de las negativas de Barnard, porque era tan modesto que no iba a querer la fama que su invención le daría. Barnard tuvo que esperar dos años hasta que el periódico dio a conocer al autor de la borma, Charles Hill, un asistente recién ingresado al observatorio donde trabajaba Barnard, el Lick Observatory, aunque lo más probable es que la responsabilidad fuera del Director del observatorio, es poco probable que alguien que recién empieza a trabajar hiciera esa broma con el astrónomo estrella. Barnard tuvo que lidiar por años con pedidos para que vendiera o compartiera su genial invención. Y apenas pudo cambió de trabajo y se fue al Observatorio de Yerkes, escapando del jefe bromista, o más bien acosador.

viernes, 20 de abril de 2018

LA HISTORIA EN 3 COMETAS POR WILLIAM WHISTON



La vida de William Whiston es merecedora de una película. No fue un científico de menor rango ni un iluminado. Fue el discípulo al que Isaac Newton promovió como su sucesor en la famosa Cátedra Lucasiana de Matemáticas en 1702. No sólo fue un prominente físico y astrónomo (uno de los primeros en sostener la periodicidad de las órbitas cometarias) sino que también fue un destacado teólogo, siempre bajo el patrocinio de Newton. Sus problemas empezaron cuando las sutiles disquisiciones sobre trinitarismo y arrianismo en las que lo inició el propio Newton (reconocido ocultista y alquimista) lo llevaron a desafiar el dogma trinitarista de la Iglesia de Inglaterra y ser expulsado de la cátedra en 1710. Whiston nunca perdonó a Newton “haberlo dejado en la estacada”, como decimos los argentinos, es decir, no haber hecho nada cuando estaba en problemas. Su vida posterior fue la de un herético propiciando la vuelta a un cristianismo primitivo al mismo tiempo que era un destacado conferencista. De sus tiempos de discípulo de Newton proviene la obra que nos interesa: “A new theory of the Earth” (1696), loada por John Locke y el propio Newton, en el que (antes incluso de que se comprobara la periodicidad del cometa Halley) atribuía los grandes cambios en la Tierra a la acción de cometas, situándose en lo que posteriormente se conocería como “catastrofismo geológico”. Un primer cometa habría entrado en órbita solar y hoy es nuestro hogar planetario. Un segundo cometa pasó lo suficientemente cerca como para humedecer la árida Tierra y crear el Paraíso. Pero los pecados del hombre propiciaron la punición divina en la forma de un tercer cometa “el 28 de noviembre de 2349 AC al mediodía en el meridiano de Pekín donde Noé vivía antes del Diluvio”. El diluvio universal se desencadenó con el impacto de la cola de un cometa contra la atmósfera de la Tierra. Reemplacemos el impacto de un cometa por el de mucho y el volumen de agua implicada y no estamos lejos de las modernas teorías que sostienen el origen cometario del agua en la Tierra. Pero no repetiremos los errores de tantos divulgadores científicos que piensan que las disquisiciones filosóficas, como las de Giordano Bruno, si coinciden con la ciencia son ciencia. Don Whinston siguió haciendo de las suyas de viejo y  en 1736 pronosticó que el mundo acabaría por el impacto de un cometa el 16 de octubre, lo que provocó la lógica preocupación que originó que el Arzobispo de Canterbury afirmara que el mundo que el mundo no terminaría el 16 de octubre de 1736… como si alguno de estos respetables vejetes lo pudiera saber.

sábado, 7 de abril de 2018

PLANIFICACIÓN DEL RETORNO DE MUESTRAS COMETARIAS DE LA MISIÓN CAESAR AL 67P/CHURYUMOV-GERASIMENKO


Traducción de párrafos seleccionados del abstract de la ponencia “The CAESAR New Frontiers Mission”: 5. Contamination, reovery and curation” de la 49º Lunar and Planetary Science Conference 2018.
La misión Comet Astrobiology Exploration Sample Return (CAESAR) adquirirá y traerá de regreso a la Tierra para analizar en laboratorio un mínimo de 80 g de material de superficie del núcleo del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko (67P). CAESAR caracterizará la región de superficie muestreada, conservará la muestra recogida en un estado prístino y los volátiles evolucionados capturándolos en un depósito de gas separado. Los análisis de muestras cometarias en laboratorios en la Tierra pueden proporcionar un conocimiento sin precedentes sobre la historia presolar a través de las etapas iniciales de formación de planetas hasta el origen de la vida. Los objetivos de análisis de muestra de CAESAR abordan cuestiones relacionadas con la naturaleza de los materiales originarios del Sistema Solar y cómo estos componentes fundamentales se unieron para formar planetas y dar vida. Traer a la Tierra muestras cometarias es fundamental para suministrar material para generaciones de descubrimientos científicos en laboratorios de todo el mundo. Para lograr los objetivos de la misión CAESAR, las muestras deben conservarse y documentarse a través de la recopilación, recuperación y curación dentro de los recursos del programa New Frontiers 4 de la NASA. Hemos tomado nuestras experiencias de OSIRIS-REx, Hayabusa, Genesis, Stardust y Apollo.
CAESAR toma las estrategias ejecutadas con éxito en OSIRIS-REx y las aplica al entorno cometario (…)  A diferencia de OSIRIS-REx, los requisitos de limpieza para una muestra cometaria incluyen compuestos volátiles (…) Estrategia de recuperación: la cápsula de devolución de muestra (SRC, por Sample Return Capsule) de CAESAR aterrizará a las 9:14 a.m. del 20 de noviembre de 2038 en el campo de entrenamiento y pruebas de Utah (UTTR). Este es el mismo lugar donde se han recuperado las únicas misiones de retorno de muestras no tripuladas de la NASA (Génesis, Stardust y pronto OSIRIS-REx). CAESAR aprovechará las operaciones de recuperación y los procedimientos de estas misiones previas aprovechando las lecciones aprendidas con el fin de reducir el tiempo para asegurar las muestras en un almacenamiento frío y limpio. Al igual que Genesis, Stardust y OSIRIS-REx, CAESAR utilizará activos de rastreo militar en Hill Air Force Base para ubicar el SRC rápidamente. Las operaciones de recuperación nominal de CAESAR incluyen dos helicópteros montados justo afuera de la elipse de aterrizaje antes del aterrizaje y dos vehículos todoterreno con tracción en las cuatro ruedas para transportar al equipo de recuperación y al contenedor de almacenamiento en frío al sitio de aterrizaje del SRC si el clima impide operaciones de recuperación de vuelo nominal.
La protección de las muestras de la misión CAESAR se basa en décadas de experiencia en las misiones Apollo, Genesis, Stardust y Hayabusa, que mostraron la importancia y el desafío de evitar la contaminación y alteración de las muestras. La lección clave de estas misiones anteriores es que la protección de muestras comienza con el diseño de la misión. Con este fin, los científicos de muestra de CAESAR se han integrado desde el principio con la ingeniería de la misión para identificar los requisitos de contaminación y los controles ambientales de las muestras. Las muestras volátiles y sólidas se separan en vuelo en contenedores distintos y se devuelven en frío para evitar la alteración y el fraccionamiento isotópico.
Por necesidad, los protocolos de CAESAR para evitar la alteración de las muestras van mucho más allá de las misiones de retorno de muestras anteriores. Los sólidos cometarios probablemente consistirán en un conjunto de componentes altamente desequilibrados de la nebulosa solar temprana, y deben mantenerse fríos y secos para evitar reacciones entre los granos y con cualquier humedad adventicia. Los silicatos amorfos en las partículas de polvo interplanetarias cometarias I) se cambian en silicatos hidratados en horas en agua a temperatura ambiente. Incluso una exposición breve de la muestra al agua líquida podría confundir los intentos de determinar si la actividad acuosa se produjo en el 67P.
Los procedimientos de recuperación, almacenamiento y manejo de CAESAR, como las instalaciones, se diseñarán para proteger las muestras de la contaminación, cambios de temperatura y humedad que podrían inducir la alteración de la muestra. Las instalaciones permitirán la documentación cuidadosa y el procesamiento de las muestras para permitir un amplio análisis científico conservando la mayoría de las muestras (≥75%) para futuras investigaciones. El equipo científico de CAESAR realizará análisis de muestras para alcanzar las metas y los objetivos de investigación científica de la misión durante el examen preliminar, pero es la correcta conservación de la muestra lo que permite que esas investigaciones continúen durante décadas después del retorno de la misma.
Traducción de párrafos seleccionados de:

LA MISIÓN SWIFT CAPTÓ LA DESACELERACIÓN DEL COMETA 41P

Las observaciones de la nave espacial Swift de la NASA, ahora rebautizada como Observatorio Neil Gehrels – Swift después del fallecimiento del último investigador principal de la misión; han capturado un cambio sin precedentes en la rotación de un cometa. Las imágenes tomadas en mayo de 2017 revelan que el cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresák -41P para abreviar- giraba tres veces más lento de lo que era en marzo, cuando fue observado por el Discovery Channel Telescope en el Observatorio Lowell en Arizona.
La desaceleración abrupta es el cambio más espectacular en la rotación de un cometa jamás visto.
“El récord anterior de un cometa le ocurrió al 103P/Hartley 2, lo que disminuyó su rotación de 17 a 19 horas durante 90 días”, dijo Dennis Bodewits, investigador asociado de la Universidad de Maryland (UMD) en College Park, quien presentó los hallazgos el miércoles 10 de enero en la reunión de la American Astronomical Society (AAS) en Washington. “Por el contrario, 41P se redujo en más de 10 veces en tan solo 60 días, por lo que tanto el alcance como la velocidad de este cambio es algo que nunca antes habíamos visto”.
El cometa orbita el Sol cada 5,4 años, viajando tan lejos como el planeta Júpiter, cuya influencia gravitatoria se cree que lo ha capturado en su camino actual. Se estima que tiene menos de 1,4 kilómetros de ancho; 41P se encuentra entre las más pequeños de la familia de cometas cuyas órbitas están controladas por Júpiter. Este pequeño tamaño ayuda a explicar cómo los chorros (jets) generados en la superficie del 41P fueron capaces de producir un cambio tan dramático.
Cuando un cometa se acerca al Sol, el aumento del calentamiento hace que el hielo de su superficie cambie su estado directamente a un gas, produciendo chorros que lanzan partículas de polvo y granos helados al espacio. Este material forma una atmósfera extendida, llamada coma. El agua en la coma se descompone rápidamente en átomos de hidrógeno y moléculas de hidroxilo cuando se expone a la luz solar ultravioleta. Debido a que el Telescopio Ultravioleta/Óptico (UVOT) del Swift es sensible a la luz UV emitida por el hidroxilo, es ideal para medir cómo los niveles de actividad del cometa evolucionan a lo largo de la órbita.
Las observaciones terrestres establecieron el período de rotación inicial del cometa en aproximadamente 20 horas a principios de marzo de 2017 y detectaron su desaceleración más tarde el mismo mes. El cometa pasó a 21,2 millones de km. de la Tierra el 1° de abril, y ocho días después hizo su aproximación más cercana al Sol. La cámara UVOT del Swift fotografió el cometa del 7 al 9 de mayo, revelando variaciones de luz asociadas con material recientemente expulsado a la coma. Estos cambios lentos indicaron que el período de rotación del 41P se había más que duplicado, estimado entre 46 y 60 horas.
Las estimaciones basadas en los datos del UVOT de la producción de agua del 41P, junto con el tamaño pequeño del cuerpo, sugieren que más de la mitad de su superficie contiene jets activados por la luz solar. Esa es una fracción mucho mayor de su superficie que en la mayoría de los cometas, que normalmente muestran eyecciones de gas y polvo solo en alrededor del 3 por ciento de sus superficies.
“Sospechamos que los chorros de las áreas activas están orientados de manera favorable para producir los momentos de torsión que han desacelerado el giro de 41P”, dijo Tony Farnham, científico investigador principal de la UMD. “Si los jets siguieron actuando después de las observaciones de mayo, el período de rotación de 41P podría haberse reducido a 100 horas o más en este momento”.
Un giro tan lento podría hacer que la rotación del cometa sea inestable, lo que le permite comenzar a caer sin un eje de rotación fijo. Esto produciría un cambio dramático en el calentamiento estacional del cometa. Bodewits y sus colegas observan que al extrapolar hacia atrás sugiere que el cometa estaba girando mucho más rápido en el pasado, posiblemente lo suficientemente rápido como para provocar deslizamientos de tierra o fragmentación parcial y la exposición de hielo fresco. Fuertes estallidos de actividad en 1973 y 2001 pueden estar relacionados con los cambios rotacionales del 41P.
Una relación menos extrema entre la forma, actividad y giro de un cometa fue vista previamente por la misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea, que entró en órbita alrededor del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko en 2014. El giro del cometa se aceleró por dos minutos mientras se acercaba al Sol y luego redujo la velocidad en 20 minutos a medida que se alejaba. Al igual que con el 41P, los científicos piensan que estos cambios fueron producidos por la interacción entre la forma del cometa y la ubicación y actividad de sus jets.
En Memoria de Neil Gehrels:
La nave espacial Swift de la NASA ha llevado a cabo una amplia serie de investigaciones científicas durante 13 años: monitorea cometas, estudia estrellas que albergan exoplanetas y atrapa explosiones de supernovas, estrellas de neutrones y agujeros negros, y continúa en pleno funcionamiento. La NASA anunció en la reunión de la AAS que la misión ha sido renombrada en honor a Neil Gehrels, quien ayudó a desarrollar al Swift y se desempeñó como su investigador principal hasta su muerte el 6 de febrero de 2017.

Fuente:

martes, 27 de marzo de 2018

COMETAS Y ASTEROIDES BAÑAN A MARTE CON MATERIALES ORGÁNICOS


Por Jake Parks (Revista Astronomy)




Un nuevo estudio sugiere que los impactos de cometas y asteroides, que contienen compuestos orgánicos, son responsables de aproximadamente el 30 por ciento del material orgánico que se encuentra en la superficie marciana. El concepto de este artista (de una misión Mars Scout propuesta pero no realizada) muestra el impacto de una sonda de alta velocidad similar a un meteorito grande.
Universidad Estatal de Arizona / Ron Miller
Durante décadas, los astrónomos sospecharon que Marte podría estar lleno de orgánicos, que son moléculas basadas en el carbono como proteínas, carbohidratos y ácidos nucleicos. Sin embargo, no fue sino hasta 2015 que el rover Mars Curiosity descubrió la primera evidencia que mostraba que estos compuestos que sustentan la vida no solo estaban presentes, sino que también estaban esparcidos por todo el planeta rojo.
En ese momento, los astrónomos sospechaban que los orgánicos hacían autostop a Marte casi exclusivamente a bordo de diminutas partículas de polvo interplanetarias (que son increíblemente comunes y causan la mayoría de los meteoros aquí en la Tierra). Pero ahora, solo tres años después, una nueva investigación sugiere lo contrario.
En un nuevo estudio que se publicará el 15 de julio en la revista Icarus, un equipo internacional de investigadores descubrió que alrededor de un tercio del material orgánico en Marte había sido liberado por impactos de asteroides y cometas. Para determinar esto, los investigadores crearon un modelo de computadora del sistema solar que incluía cientos de miles de asteroides y cometas. Luego utilizaron Peregrine, una supercomputadora de la Universidad de Groningen en Holanda para ejecutar múltiples simulaciones.
Después de ejecutar las simulaciones durante unas semanas, los investigadores se sorprendieron al descubrir que los cometas y los asteroides son probablemente responsables de aproximadamente un tercio de las 192 toneladas de carbono que caen en Marte cada año. Más específicamente, encontraron que los asteroides entregan alrededor de 50 toneladas de material orgánico por año (26 por ciento), mientras que los cometas representan alrededor de 13 toneladas (7 por ciento).
Estos hallazgos también encajan perfectamente con el reciente descubrimiento de que las moléculas orgánicas constituyen casi la mitad del cometa 67P, que fue visitado por la nave espacial Rosetta en 2014.
Según las simulaciones, los cometas y asteroides bañan a Marte con aproximadamente un tercio de sus compuestos orgánicos en general. Los otros dos tercios provienen del polvo espacial interplanetario.
Además, a diferencia de la caída de polvo interplanetario, que distribuye orgánicos de forma un tanto uniforme sobre toda la superficie marciana, los compuestos orgánicos entregados por los asteroides y los cometas se concentraron en unas 93 millas (150 kilómetros) de cráteres de impacto. Este es un hallazgo importante porque podría afectar el análisis de las muestras in situ tomadas por los rovers de Marte actuales y futuros.
Los nuevos hallazgos no solo tienen implicaciones para las futuras misiones de Marte, sino también para la investigación exoplanetaria. De acuerdo con Kateryna Frantseva, una estudiante de doctorado de la Universidad de Groningen y autor principal del estudio, en un comunicado de prensa, "Cerca de otras estrellas, también hay exo-asteroides y exo-cometas que pueden regar las superficies de los exoplanetas con carbono. Si, además de eso, hay agua, entonces tienes los ingredientes necesarios para la vida".
Aunque estamos muy lejos de explorar las superficies de los exoplanetas para obtener carbono, uno de los objetivos principales del recientemente retrasado Telescopio Espacial James Webb será estudiar las atmósferas de los exoplanetas. Pero, hasta entonces, los investigadores planean centrarse en Mercurio, donde esperan revelar cuánta agua se ha derramado sobre el planeta más pequeño y más interno de nuestro sistema solar.
Traducción de:


lunes, 26 de marzo de 2018

¿VOLVEREMOS AL COMETA 67P/CHURYUMOV-GERASIMENKO EN 2029? LA MISIÓN CAESAR FINALISTA DE “NEW FRONTIERS” DE LA NASA (PARTE 2)



Volver al 67P es la mejor opción, claramente. Los dos años de observación continua de la misión Rosetta (y las pocas horas de Filae) han generado una enorme cantidad de datos, es el cometa más conocido por lejos en todos sus aspectos, es el único del que tenemos cartografía. Y eso es fundamental, no solamente para programar la extraída de material sino también para que los datos que se extraigan de ese material se complementen con los de la misión europea. Las objeciones que se han producido sobre “repetir cometa” no tienen peso alguno.
La misión tiene un atractivo fundamental, poder analizar los componentes orgánicos (tolinas, es un término acuñado por Carl Sagan) que sabemos gracias a Rosetta que existen en el 67P. Y ese análisis podrá realizarse con las muestras en la Tierra, con toda la tecnología disponible en nuestros laboratorios, y con la posibilidad de analizar las muestras en el futuro todas las veces que se pueda. Esas muestras, como dijimos en la entrada anterior, se obtendrán con un “sorpaso” de la sonda sobre la superficie del cometa y la extensión de un brazo que generará una especie de disparo de nitrógeno para que las partículas del regolito de la superficie del núcleo se acumulen en el contenedor en el otro extremo del brazo. Se prevé recoger entre 100 y 800 gramos de polvo y gas cometario, con fragmentos de hasta 4.5 centímetros. Luego el sistema separará las sustancias volátiles de las sólidas en contenedores separados y preservará las muestras en frío. CAESAR volverá después a la Tierra y en órbita los contenedores con las muestras se colocan en una cápsula que reingresará en la atmósfera en 2038 en una misión similar a la Stardust.
Un último dato, la CESAR será propulsada por un motor iónico, el medio de propulsión actual más adecuado para misiones interplanetarias, que usa un haz de iones (átomos cargados eléctricamente por energía solar) de Xenón. El motor se llama NEXT (NASA Evolutionary Xenon Thruster), y CAESAR será la primera nave espacial en usarlo… si logra vencer la competencia.

viernes, 16 de marzo de 2018

¿VOLVEREMOS AL COMETA 67P/CHURYUMOV-GERASIMENKO EN 2029? LA MISIÓN CAESAR FINALISTA DE “NEW FRONTIERS” DE LA NASA (PARTE 1)



Los fanáticos cometarios estamos contentos. De los dos proyectos finalistas del concurso de propuestas de exploración del sistema solar de la NASA “New Frontiers”, una es una misión que se propone recoger muestras de un núcleo cometario: CAESAR (Comet Astrobiology Exploration Sample Return). Las anteriores misiones New Frontiers seguramente les sonaran: la 1 es la sonda Hew Horizons (que ya llegó a Plutón), la 2 es la sonda Juno (que ya llegó a Júpiter) y la 3 es la sonda OSIRIS-REx, cuyo destino es el asteroide Bennu para recoger muestras de su suelo (llegará en 2020). La cuarta misión se decide en 2019 y el lanzamiento sería en 2024. La NASA había fijado una serie de objetivos para los propuestas (Venus parecía el más interesante, a los lunáticos nos gustaba la recogida de muestras de la cuenca Aitken, en la cara oculta) y finalmente el 20 de diciembre pasado se eligieron las “finalistas”: CAESAR y “Dragonfly”, una sonda que sobrevolará diversas regiones de Titán, la súper interesante luna de Saturno (aunque no pasará por sus famosos lagos de metano).
La misión sería un auténtico avance científico porque su objetivo es recoger de la superficie del cometa y traerlas de vuelta a la Tierra. La sonda tiene un diseño similar a las sondas OSIRIS-REx de la NASA y Hayabusa 2 de la agencia espacial japonesa JAXA que se proponen recoger muestras de asteroides y regresarlas. No se descenderá sobre el cometa sino que se lo sobrevolará, luego de estar varios meses en órbita para elegir el sitio, utilizando un brazo robótico en lo que se conoce como TAG (Touch-And-Go). Luego la sonda volverá a nuestro planeta y las muestras contenidas en una cápsula que proveerá JAXA (que ya ha recuperado muestras del asteroide Itokawa en 2010 con la misión Hayabusa 1).
El lanzamiento sería en 2024, el encuentro con el 67P en 2029 y para 2038 tendríamos las muestras en la Tierra.
¿Por qué el 67P? Lo veremos en la próxima.

jueves, 8 de marzo de 2018

COMETA IKEYA-ZHANG (1661 Y 2002)


Con Juan Manuel Biagi, frecuente colaborador y ferviente buscador de material para Cometaria, somos admiradores de “Theatrum Cometicum”. Es una enciclopedia de todos los cometas que existieron hasta 1667, cuando se publicó. Su autor es un clérigo y astrónomo aficionado polaco llamado Stanislaw Lubienecki. Es probable que no podamos confiar en la exactitud de los datos de los cometas en la antigüedad, pero el registro de los cometas modernos es claramente detallado. Y tanto que en 2002, cuando el 1º de febrero un astrónomo aficionado japonés y otro chino descubrieron independientemente el cometa C/2002 C1 Ikeya-Zhang, el astrónomo japonés Syuichi Nakano calculó, con los elementos orbitales, que era un cometa periódico, con anteriores perihelios en 877, 1273 y 1661. Y en Theatrum Cometicum encontramos la observación de Erhardus Weigelius (Jena, Alemania) de ese año y un grabado tan preciso como hermoso, como todos los del libro.
Así se veía en 1661:




Y así en 2002 (por Rolando LIGUSTRI and Lucio FURLANETTO)